Archivo de NotasAlopecia FemeninaLamentablemente, la caída del cabello ha dejado de ser un problema exclusivo del hombre. La Alopecia Femenina afecta a un pequeño porcentaje de mujeres entre los 20 y 30 años y a un 30% de aquellas que tienen entre 40 y 60 años. Pero cuidado y a no alarmarse tan pronto. Las mujeres solemos desesperar -sin sentido- en cuanto notamos un poco de cabello en la tina. El impacto psicológico de la AlopeciaAlgunas personas toman la calvicie como un hecho inevitable en la vida y no tienen demasiado problema en asumirlo. Sin embargo, son muchas más las personas que sufren ansiedad y depresión, a raíz de la caída de cabello. Si la Alopecia te está causando problemas, si los tratamientos fallan o no funcionan como esperabas, ¿qué harás si la situación continúa empeorando?La diferencia entre productos efectivos e inefectivosMuchas veces se torna difícil distinguir entre lo que funciona y lo que no, especialmente cuando la caída del cabello nos toma por sorpresa y tenemos escasa información al respecto. Son muchos los productos que han demostrado eficacia, pero desafortunadamente hay una mayor cantidad de tratamientos, lociones y comprimidos que no ayudan en lo más mínimo.Minoxidil vs FinasterideTodos sabemos que ambos productos son buenos para combatir la Alopecia, pero tienen resultados distintos en diferentes personas. Los dos ayudan a detener la caida del cabello y sin lugar a dudas, en muchos casos fomentan el crecimiento. Entonces, ¿cuál es mejor para mi caso?CreciPel - Solamente un nombre gracioso (Parte I)Crecipel es -o era- una empresa(?) dedicada a la recuperación capilar. Su nombre tan obvio, haría huir a toda velocidad a personas con más sentido común del que tuve en ese momento. Solo mirar el lugar y escuchar un poco, haría que alguien en sus cabales pegue media vuelta y no concurra siquiera a una sesión. No fue mi caso.CreciPel - Solamente un nombre gracioso (Parte II)...y así comencé mi tratamiento en Crecipel. Me senté y la mujer aplicó la loción en mi cabeza haciendo vigorosos masajes sobre el cuero cabelludo. Una y otra vez frotaba sus gruesos dedos sobre mi cabello, tironeando de tal forma que creí iba a arrancarme los pocos pelos que tenía. ra siquiera a una sesión. No fue mi caso. |