- Dom Nov 01, 2009 2:02 am
#149117
He estado leyendo el leyendo todo el post completo. Desde que lo ha comenzado Bruce hasta el día de hoy. Sí, he leído los posts de Bethovenpelado, de klim8 de Bruce y de otros que sus nombres son más difíciles de recordar.
Les contaré mi propia experiencia en relación a la ausencia de sexo y la pérdida de cabello.
Comencé a notar mi pérdida de cabello a los 19 años (hoy tengo 23), nadie se había dado cuenta, pero ya todos sabemos que uno es el paranoico que se siente calvo cuando apenas se le comienza a caer. La caída era evidente en la ducha, así que decidí raparme. Usé shampoo de chile, pilexil, pilopeptán (un multivitamínico bastante caro en México) y hasta selsun oro (recomendado por un dermatólogo), nada de esto me ayudó, ni siquiera redujo la caída. Al contrario, yo notaba que con el selsun se me caía bastante más al bañarme.
Muchos dicen que la melancolía y la tristeza son unos fuertes detonadores de la alopecia, pero en mi caso no fue así. Mi novia me dejó cuando tenía 20 años y hasta el momento ha sido lo más desastroso y triste que ha ocurrido en mi vida. No comía, no dormía y tampoco podía dejar de pensar en eso ni evitar llorar muy frecuentemente. Me dolió tanto que me fui a vivir al interior (radicaba en el área metropolitana de la Cd. de México) por tres meses, con unos tíos. Pues resulta que el cabello no se caía. A pesar de que lloraba exageradamente no tenía pérdida. Seguía usando el champú de chile pero eso no funciona, igual hubiera dado usar cualquier otro, porque después de este período volví a utilizarlo y el cabello se caía indiscriminadamente.
El punto es que hacía mucho ejercicio (bueno, no tanto), por las mañanas iba al gimnasio y realizaba entre 40 y 60 minutos de actividad. Los primeros diez minutos, invariablemente, hacía bicicleta con mucha intensidad. Después me iba a las máquinas, pierna, brazo, abdomen, ya saben. Además, mis tíos tenían un negocio en el que había que cargar cajas de cervezas y luego ir a entregarlas, entonces estaba a ratos haciendo esto, es decir, casi todo el día haciendo actividad física.
También (aquí viene lo importante) evitaba masturb*rme, no porque no quisiera masturb*rme, pero recuerden que estaba viviendo un proceso de duelo fortísimo. En esos tres meses me masturbé muy pocas veces, tal vez diez, no más. Y sólo realicé el coito con una chica.
Entonces, ¿a qué viene todo esto?
Pues no mucho, mis conclusiones son que (en mi caso):
-La tristeza no influye para nada en la pérdida de cabello.
-La contaminación general de la ciudad (agua del suministro público, alimentos con conservadores, smog y ruido) serían factores que aumentan la caída del cabello.
-La alimentación sana no sería un factor importante, puesto que la mayoría de sustancias que necesitamos para realizar nuestras funciones (integralmente) son generadas por el propio organismo, las que no, simplemente las obtenemos de los alimentos.
-Acá viene lo bueno: la actividad física sería el detonante principal para 1) lograr que el cuerpo genere todas las sustancias necesarias en la medida que se requiere y que asimile únicamente lo suficiente de los alimentos; 2) que se conserve el cuero cabelludo limpio al mantener los poros siempre abiertos permitiendo que se transpire adecuadamente.
En mi caso, masturb*rme sí me afecta demasiado, he decidido dejar de hacerlo. Aunque, para el punto de vista de Bruce, esto no será suficiente porque actualmente practico sexo regularmente con tres mujeres distintas y a veces se me juntan las tres en una misma semana. Hay veces que practico el coito hasta siete veces por semana. Ustedes entenderán que cuando tres chicas atractivas te piden abiertamente que tengas sexo regular con ellas, no te puedes negar por más que tengas la inquietud de si eso te va a dejar calvo.
No puedo contradecir la opinión de Bruce pero tampoco confirmarlo. Si en ese tiempo no hubiese hecho nada de ejercicio podría haber eliminado esa variable, aunque habría quedado lo de la contaminación.
Mil disculpas por el post tan largo, pero yo me he leído las 47pp. completitas y ya ansiaba contarles esto.