Maxter escribió: ↑Jue Jun 13, 2019 1:32 pm
No os quito la razón en lo que decís, pero yo insisto en desvincular todo este asunto de las mujeres. Cada cosa por su lado: ellas con sus operaciones de silicona en las tetas, sus tacones, sus tintes, sus extensiones, sus uñas postizas, sus fajas, sus rellenos, sus sujetadores moldeadores y todo lo que queráis, socialmente aceptado (o incluso impuesto, como la depilación). Y nosotros hombres con nuestras pelucas, prótesis, tintes, implantes y lo que nos venga en gana. Pero no condicionemos ni justifiquemos nuestros actos y decisiones por lo que opinen o quieran las mujeres. De verdad todo el mundo aquí se arregla la calvicie por las mujeres? Ese es todo el fin? Nadie lo hace por sí y para sí mismo, por gustarse y verse mejor? A mí qué me importa lo que a una mujer le guste? De verdad os influye tanto?
Desde mi más temprana adolescencia, mi problema con la calvicie realmente nunca fue por las mujeres, sino por la burla generalizada que hacían otros hombres al respecto, no obstante, todo sea dicho, mis conquistas con las mujeres aumentaron de un modo drástico a raíz de raparme, algo que como digo, nunca lo hice por ellas, sino porque dejaran de machacarme con el " te estás quedando calvo ".
Desde los 12 años que empezaron los primeros clareos hasta los 25 que por fin decidí dar el paso y raparme del todo, la persecución fue constante.
Gané mucha tranquilidad desde los 25 hasta los 35 que fui siempre rapado, ya no podían decirme que me estaba quedando calvo, ya era el calvo que ellos querían, y nunca fue por las mujeres.
Sin embargo, y al hilo de todo lo anteriormente dicho, la persecución comenzó de nuevo tras la operación al volver a una etapa parecida a la que estaba en la adolescencia con clareos evidentes y una alopecia difusa.
Recuerdo con gran sarcasmo, como en los meses previos a operarme, me dejé el pelo algo más de lo normal para que fuera más fácil extraer los folículos o que el doctor pudiera apreciar mejor el grado de calvicie que tenía, pues bien, no pasó ni un solo mes de esto que empecé a no raparme cuando me llegó el primer comentario de una amiga que siempre me había visto rapado, " te estás quedando calvo ", de hecho ni me afectó porque me hizo especial gracia que le tuve que comentar " que llevaba 20 años quedándome calvo, que lo que había, era lo que quedaba, que no iba a pasar de ahí ", y no me afectó por ser mujer en si, sino por como digo por la " persecución " agotadora, igual me hubiera molestado si lo hubiera hecho un hombre.
Cuando fui a operarme, mi objetivo era volver a recuperar mi aspecto de verdad, el que tenía antes de mi adolescencia, porque rapado, ese para mi, nunca fue mi aspecto real, una farsa creada para cesar el acoso del entorno.
Es curioso que desde la Seguridad Social se incluya las operaciones de cambio de sexo por aquello de la " disforia de género " y no se incluya los trasplantes capilares.
No, no es un tema a tomárselo a broma como pensarán muchos, para mi no es una simple cuestión estética, para mi es haber vivido durante décadas con un aspecto en el que no me reconozco, en el que no puedo ser yo mismo.
¿Cómo se siente el hombre que se identifica como mujer, y tener que asumir a llevar ese papel de manera obligada?, imaginad que como pasaba hace décadas se le machara que tiene que hablar como hombre, vestirse como hombre, comportarse como hombre y hacer cosas de hombre.
Ahora mismo, nos echaríamos las manos a la cabeza de algo que hace solo unas pocas décadas era completamente normal.
Con la calvicie más de lo mismo, se nos exige, se nos impone, que aceptemos haber perdido nuestra identidad, aquella con la que nacimos, con la que crecimos, y con la que pasamos una traumática adolescencia perseguidos como si fuéramos bichos raros.
Yo quiero ser quién era, y no ese portero de discoteca que veo cada día en el espejo, porque para mi como he dicho anteriormente, no me identifico con ese aspecto de tipo rudo, y es un papel que me han asignado sin haberlo elegido voluntariamente.