- Vie Nov 03, 2017 5:34 pm
#621532
Hola a todos, a continuación expongo mi historia de 8 años con las fibras capilares por si alguien le sirve de referencia.
Actualmente tengo 38 años, y fue cuando tenía unos 25 años cuando empecé a notar que mi primera línea de cabello empezaba a flojear, al principio no le di mayor importancia, pues aún gozaba de buena densidad de pelos y lo solucionaba fácil con el peine.
Sin embargo sobre el año 2010 días antes de pasar por la vicaría, mi peluquero me recomendó un producto maravilloso que había conocido, y que disimularía esa falta de pelo para el importante reportaje fotográfico que me harían ese día.
Una vez me dijo que podía mirarme en el espejo me quedé totalmente fascinado, ese producto era mágico, totalmente imperceptible!!! Se trataban de unas pequeñas fibras/micropelos que se adherían a mi cabello (No me importa decir la marca, era Hair So Real). Desde entonces aquel milagroso producto no faltaba en mi cuarto de baño, y mi pelo lucía de nuevo engominado y sin ningún complejo.
Sin embargo al cabo de los meses comencé a ver como la gente se empezaba a fijar en mi cabello, hasta que un compañero de trabajo me preguntó si me había teñido el pelo, yo bromeando respondí con un sugerente “Si, tu sabes, just for men”, y tan pronto pude, salí pitando para mirarme en el primer espejo que encontré, efectivamente la luz solar provocaba que donde tenía echado el producto se podía intuir un reflejo distinto a mi color natural.
Otra vez la preocupación e inseguridad regresaban a mi cabeza hasta que un día un amigo me comentó que conocía mi secreto porque el también usaba fibras capilares, pero resultaron ser de otra marca, una llamada Topikk; tras probar esa marca comprobé que era un producto muy distinto al que yo estaba acostumbrado pues en lugar de unos minúsculos pelitos, este más bien eran unos polvos aún más imperceptibles que el HSR.
Tal fue la destreza que cogí que comencé a combinar ambos productos, el Topikk para disimular la falta de pelo en la primera línea y el HSR para ganar densidad en el resto rematados con un toque de laca, una vez más la sonrisa me colmaba la cara y de nuevo podía salir alegremente a la calle y hacerme fotos. Eso sí mis sesiones de peinado no duraban menos de 50 minutos y consistían cada vez en peinados más abultados para tratar de cubrir la mayor parte posible de huecos.
Aguanté más de un año sin que nadie me notase esa alopecia que tanto me preocupaba (o eso creo), sin embargo pasado ese tiempo las miradas y caras extrañas hacia mi pelo eran cada vez más frecuentes cuando hablaba con alguien, sobre todo ante determinadas iluminaciones; Así pues cada vez que mantenía una conversación con alguien y observaba que intentaba fijarse en mi pelo, yo me ponía a mover la cabeza mientras hablaba para que de ese modo no le diera tiempo a ver la realidad.
El sol se convertía en mi peor enemigo, y trataba de huir de él cada vez que estaba en la calle buscando incesantemente la sombra y los lugares cerrados, dejaba de hacer planes de todo tipo, por ejemplo era imposible irme un fin de semana con amigos a cualquier sitio (con un mínimo de 50 minutos para prepararme el pelo era imposible que no descubrieran el secreto!!)
Igualmente las visitas a la playa o piscina eran incómodas pues como no me quería mojar el pelo, me bañaba solo hasta el cuello y rápidamente regresaba bajo la protección de la sombrilla; mi forma de estar era también cada vez más incómoda y poco natural haciendo la cobra cuando alguien cariñosamente trataba de acariciarme la cabeza y gesticulando mal cuando por sorpresa algún familiar inconscientemente conseguía tocarme el cabello.
La idea de raparme la cabeza rondaba seriamente mi cabeza, pero claro, pasar de tener un aparente pelazo a de repente más entradas que el Camp Nou no era fácil, e iba a requerir de dar muchas y desagradables explicaciones, pues la gran mayoría me pensaban con buena salud capilar. Me sentía prisionero de las fibras, secuestrado por mí mismo, y con la autoestima por los suelos, y la verdad es que no veía una digna solución para ese túnel en el que yo solito me había metido…
Hasta hace tan solo unos meses en que tras conocer este foro y darle muchísimas vueltas decidí pasar por el quirófano para quitarme esta pesada losa que tenía sobre mí, siendo en el pasado mes de Octubre cuando viaje a Turquía y me operé en una de sus clínicas.
Aún no sé cómo quedará finalmente el resultado de mi operación (de momento apunta bien y espero que acabe mejor aún) ni cómo voy a hacer para camuflar a la gente la famosa Fase de Desierto en cuanto me llegue; pero lo que si tengo claro es que aunque el día de mañana mi alopecia continúe devorando mi cuero cabelludo, nunca más volveré a cometer el error de volver a las fibras capilares.
Con todo esto (si es que habéis sido capaces de llegar hasta aquí), lo que quiero deciros es que la alopecia es un problema psicológico y que hay que tratarlo como tal, y o bien se le echa huevos y se supera (que sería lo ideal), o bien decide uno operarse sabiendo que tarde o temprano esa batalla volverá a plantarse delante de nuestras narices y que de nuevo volverá a la pregunta anterior.
Pero por experiencia os digo que las medias tintas, y grandes mentiras como pueden ser las fibras capilares, pintarse el cuero cabelludo, etc.. no nos llevan más que a un bucle del que cada vez cuesta más salir!!
Espero le sirva a alguien de ayuda.
Actualmente tengo 38 años, y fue cuando tenía unos 25 años cuando empecé a notar que mi primera línea de cabello empezaba a flojear, al principio no le di mayor importancia, pues aún gozaba de buena densidad de pelos y lo solucionaba fácil con el peine.
Sin embargo sobre el año 2010 días antes de pasar por la vicaría, mi peluquero me recomendó un producto maravilloso que había conocido, y que disimularía esa falta de pelo para el importante reportaje fotográfico que me harían ese día.
Una vez me dijo que podía mirarme en el espejo me quedé totalmente fascinado, ese producto era mágico, totalmente imperceptible!!! Se trataban de unas pequeñas fibras/micropelos que se adherían a mi cabello (No me importa decir la marca, era Hair So Real). Desde entonces aquel milagroso producto no faltaba en mi cuarto de baño, y mi pelo lucía de nuevo engominado y sin ningún complejo.
Sin embargo al cabo de los meses comencé a ver como la gente se empezaba a fijar en mi cabello, hasta que un compañero de trabajo me preguntó si me había teñido el pelo, yo bromeando respondí con un sugerente “Si, tu sabes, just for men”, y tan pronto pude, salí pitando para mirarme en el primer espejo que encontré, efectivamente la luz solar provocaba que donde tenía echado el producto se podía intuir un reflejo distinto a mi color natural.
Otra vez la preocupación e inseguridad regresaban a mi cabeza hasta que un día un amigo me comentó que conocía mi secreto porque el también usaba fibras capilares, pero resultaron ser de otra marca, una llamada Topikk; tras probar esa marca comprobé que era un producto muy distinto al que yo estaba acostumbrado pues en lugar de unos minúsculos pelitos, este más bien eran unos polvos aún más imperceptibles que el HSR.
Tal fue la destreza que cogí que comencé a combinar ambos productos, el Topikk para disimular la falta de pelo en la primera línea y el HSR para ganar densidad en el resto rematados con un toque de laca, una vez más la sonrisa me colmaba la cara y de nuevo podía salir alegremente a la calle y hacerme fotos. Eso sí mis sesiones de peinado no duraban menos de 50 minutos y consistían cada vez en peinados más abultados para tratar de cubrir la mayor parte posible de huecos.
Aguanté más de un año sin que nadie me notase esa alopecia que tanto me preocupaba (o eso creo), sin embargo pasado ese tiempo las miradas y caras extrañas hacia mi pelo eran cada vez más frecuentes cuando hablaba con alguien, sobre todo ante determinadas iluminaciones; Así pues cada vez que mantenía una conversación con alguien y observaba que intentaba fijarse en mi pelo, yo me ponía a mover la cabeza mientras hablaba para que de ese modo no le diera tiempo a ver la realidad.
El sol se convertía en mi peor enemigo, y trataba de huir de él cada vez que estaba en la calle buscando incesantemente la sombra y los lugares cerrados, dejaba de hacer planes de todo tipo, por ejemplo era imposible irme un fin de semana con amigos a cualquier sitio (con un mínimo de 50 minutos para prepararme el pelo era imposible que no descubrieran el secreto!!)
Igualmente las visitas a la playa o piscina eran incómodas pues como no me quería mojar el pelo, me bañaba solo hasta el cuello y rápidamente regresaba bajo la protección de la sombrilla; mi forma de estar era también cada vez más incómoda y poco natural haciendo la cobra cuando alguien cariñosamente trataba de acariciarme la cabeza y gesticulando mal cuando por sorpresa algún familiar inconscientemente conseguía tocarme el cabello.
La idea de raparme la cabeza rondaba seriamente mi cabeza, pero claro, pasar de tener un aparente pelazo a de repente más entradas que el Camp Nou no era fácil, e iba a requerir de dar muchas y desagradables explicaciones, pues la gran mayoría me pensaban con buena salud capilar. Me sentía prisionero de las fibras, secuestrado por mí mismo, y con la autoestima por los suelos, y la verdad es que no veía una digna solución para ese túnel en el que yo solito me había metido…
Hasta hace tan solo unos meses en que tras conocer este foro y darle muchísimas vueltas decidí pasar por el quirófano para quitarme esta pesada losa que tenía sobre mí, siendo en el pasado mes de Octubre cuando viaje a Turquía y me operé en una de sus clínicas.
Aún no sé cómo quedará finalmente el resultado de mi operación (de momento apunta bien y espero que acabe mejor aún) ni cómo voy a hacer para camuflar a la gente la famosa Fase de Desierto en cuanto me llegue; pero lo que si tengo claro es que aunque el día de mañana mi alopecia continúe devorando mi cuero cabelludo, nunca más volveré a cometer el error de volver a las fibras capilares.
Con todo esto (si es que habéis sido capaces de llegar hasta aquí), lo que quiero deciros es que la alopecia es un problema psicológico y que hay que tratarlo como tal, y o bien se le echa huevos y se supera (que sería lo ideal), o bien decide uno operarse sabiendo que tarde o temprano esa batalla volverá a plantarse delante de nuestras narices y que de nuevo volverá a la pregunta anterior.
Pero por experiencia os digo que las medias tintas, y grandes mentiras como pueden ser las fibras capilares, pintarse el cuero cabelludo, etc.. no nos llevan más que a un bucle del que cada vez cuesta más salir!!
Espero le sirva a alguien de ayuda.
