- Vie Mar 23, 2012 9:34 pm
#276214
Hola, me gustaría compartir con vosotros un fragmento de mi vida, muy importante a mis 16 años que tengo. He decidido colocarlo aquí, en la parte de autoestima, pues tiene que ver con el pelo, y el amor (tema de incertidumbre por este subforo
)
El que caso es que con unos 14 años, o 15 recien cumplidos, conocí a una chica preciosa en el instituto. Algo muy inusual para mi, porque como todos los chavales de esa edad, había tenido ciertas ocasiones de estar con chicas feas. Y digo inusual, porque lamentablemente las feas habían sido mi única opción
No obstante me he definido mucho desde la entrada al instituto. Ya sabéis, una etapa de buscar la identidad. Aquí acomodé mi vestimenta y mi peinado a un look bastante gótico. Y no por moda, si no por propio gusto, que por cierto, aún mantengo intacto
Debe ser por esto último que la chica que comento, entabló conmigo una amistad.
Finalmente acabé saliéndo con ella, tras conocernos. No he estado con otra chica y la verdad, aunque hoy no estamos juntos, poder abrazarla, dormir a su lado, es de las mejores cosas que me han pasado. Y bueno, aquí es donde quiero relacionar toda esta historia con el tema capilar. Bien, ella se fijó en mi por el pelo, larguillo, muy negro, con flequilo... Eso la atrajo. Incluso ella, lo admitió más tarde "me enamoré de ti por tu pelo". Es decir, de no ser por llevarlo de aquella manera, no la habría conocido nunca.
Con esto quiero hacer ver la importancia de lo que en ocasiones, se intenta subestimar aquí para mejorar la autoestima, algo que comprendo enteramente.
Incluso hoy, nos seguimos viendo y pasamos muchas tardes juntos, y ella me lo dice, le encanta mi pelo. Ahora francamente me da igual, solo somos amigos. Pero la verdad, el hecho de que para descubrir a una gran persona, como es ella, el pelo haya tenido tanto valor, se me hace controvertido. No seguiré narrando, no busco ser pesado. Simplemente, termino con lo que yo saco en claro...
Mi caida de pelo no lo deteriora, parece ser habitual y gracias a esta suerte (quizá efímera) he conocido a una persona increíble.
De no ser así, de estar medio calvo, no habría pasado lo mismo.
¿Es esto justo?
Ahí lo dejo, espero vuestros comentarios. Nuestras elecciones son a gusto de nuestros ojos. Sin su aprobación, parece ser que el interior pasará desapercibido.
Un abrazo.
El que caso es que con unos 14 años, o 15 recien cumplidos, conocí a una chica preciosa en el instituto. Algo muy inusual para mi, porque como todos los chavales de esa edad, había tenido ciertas ocasiones de estar con chicas feas. Y digo inusual, porque lamentablemente las feas habían sido mi única opción
No obstante me he definido mucho desde la entrada al instituto. Ya sabéis, una etapa de buscar la identidad. Aquí acomodé mi vestimenta y mi peinado a un look bastante gótico. Y no por moda, si no por propio gusto, que por cierto, aún mantengo intacto
Debe ser por esto último que la chica que comento, entabló conmigo una amistad.
Finalmente acabé saliéndo con ella, tras conocernos. No he estado con otra chica y la verdad, aunque hoy no estamos juntos, poder abrazarla, dormir a su lado, es de las mejores cosas que me han pasado. Y bueno, aquí es donde quiero relacionar toda esta historia con el tema capilar. Bien, ella se fijó en mi por el pelo, larguillo, muy negro, con flequilo... Eso la atrajo. Incluso ella, lo admitió más tarde "me enamoré de ti por tu pelo". Es decir, de no ser por llevarlo de aquella manera, no la habría conocido nunca.
Con esto quiero hacer ver la importancia de lo que en ocasiones, se intenta subestimar aquí para mejorar la autoestima, algo que comprendo enteramente.
Incluso hoy, nos seguimos viendo y pasamos muchas tardes juntos, y ella me lo dice, le encanta mi pelo. Ahora francamente me da igual, solo somos amigos. Pero la verdad, el hecho de que para descubrir a una gran persona, como es ella, el pelo haya tenido tanto valor, se me hace controvertido. No seguiré narrando, no busco ser pesado. Simplemente, termino con lo que yo saco en claro...
Mi caida de pelo no lo deteriora, parece ser habitual y gracias a esta suerte (quizá efímera) he conocido a una persona increíble.
De no ser así, de estar medio calvo, no habría pasado lo mismo.
¿Es esto justo?
Ahí lo dejo, espero vuestros comentarios. Nuestras elecciones son a gusto de nuestros ojos. Sin su aprobación, parece ser que el interior pasará desapercibido.
Un abrazo.
