- Jue Abr 12, 2012 1:46 pm
#279422
Entre los dislates que nos enseñan en esta sociedad y que nos gusta, porque mirad que nos gusta que nos engañen con mundos maravillosos, llegamos a la conclusión de que las mujeres valoran el interior más que otra cosa. Que si que si, que no son como los hombres. Que ellas valoran la personalidad de un hombre por encima de todo y que depende de la actitud, la seguridad, la confianza de esa persona, valoran que las protejan, que seas atento, que las escuchen, que seas detallista, que si responsable...
...y luego, cuando nos enamoramos y vamos a corazón abierto como solemnes idiotas donde esa persona maravillosa a decirle lo mucho que nos gusta y la apreciamos, la persona, que para eso tiene libertad de elección, nos manda a tomar por el culo sin pensárselo dos veces, a veces sutilmente y otras no tanto.
Despues en nuestra casita apenados, lloramos amargamente. Mocos flameando al viento. Pañuelos de papel:
¡ Las mujeres son malas y el mundo es terrible! ¡ Con lo bueno que soy yo! ¡ No es justo! ...
protestamos consternados... en vez de asumir que estamos pagando un oneroso montante por haber pensado que lo sabíamos todo acerca de las mujeres, haber profesado la fantastica religión y haber forjado en la imaginación una utopía inventando y tergiversando a capricho aquello que más nos convenía.
Pero nooo. Cuando la realidad nos enseña los dientes, dolidos clamamos desconsolados, heridos personas indefensas, que ocurra un milagro que arregle nuestras vidas sin esfuerzo, facil, presto, y restablesca las ilusiones con indemnizaciones. Cuando nos caemos, escogemos más cómodo, más sencillo, quedarnos tirados en el suelo llorando a que mamá venga a recogernos, en lugar de levantarnos solitos, ser realistas ya de una vez y aceptar que el mundo es como es, y que las chicas valoran lo que valoran eligiendo también por el fisico, importándoles poco el resto de cualidades. Y que los pucheritos y llantos acongojados, pataletas y rabietas, aquí sirven de poco.
Ha llegado el momento de abandonar las ciegas manoplas prestadas y palpar el mundo diréctamente con nuestras manos, analizar lo que ha sucedido, y aprender, para otra ocasión, a calcular por que lugares no nos conviene frecuentar y de que clase de chicas nos podemos enamorar.
Pero no os enfadéis. No vamos a culpar a las mujeres. Ellas no tienen la culpa de nada. Tan solo nos vamos a hacer responsables de todos los rechazos recibidos. ¿ suena a masoquismo?, es el mejor antídoto contra el sufrimiento.
Un abrazo.
...y luego, cuando nos enamoramos y vamos a corazón abierto como solemnes idiotas donde esa persona maravillosa a decirle lo mucho que nos gusta y la apreciamos, la persona, que para eso tiene libertad de elección, nos manda a tomar por el culo sin pensárselo dos veces, a veces sutilmente y otras no tanto.
Despues en nuestra casita apenados, lloramos amargamente. Mocos flameando al viento. Pañuelos de papel:
¡ Las mujeres son malas y el mundo es terrible! ¡ Con lo bueno que soy yo! ¡ No es justo! ...
protestamos consternados... en vez de asumir que estamos pagando un oneroso montante por haber pensado que lo sabíamos todo acerca de las mujeres, haber profesado la fantastica religión y haber forjado en la imaginación una utopía inventando y tergiversando a capricho aquello que más nos convenía.
Pero nooo. Cuando la realidad nos enseña los dientes, dolidos clamamos desconsolados, heridos personas indefensas, que ocurra un milagro que arregle nuestras vidas sin esfuerzo, facil, presto, y restablesca las ilusiones con indemnizaciones. Cuando nos caemos, escogemos más cómodo, más sencillo, quedarnos tirados en el suelo llorando a que mamá venga a recogernos, en lugar de levantarnos solitos, ser realistas ya de una vez y aceptar que el mundo es como es, y que las chicas valoran lo que valoran eligiendo también por el fisico, importándoles poco el resto de cualidades. Y que los pucheritos y llantos acongojados, pataletas y rabietas, aquí sirven de poco.
Ha llegado el momento de abandonar las ciegas manoplas prestadas y palpar el mundo diréctamente con nuestras manos, analizar lo que ha sucedido, y aprender, para otra ocasión, a calcular por que lugares no nos conviene frecuentar y de que clase de chicas nos podemos enamorar.
Pero no os enfadéis. No vamos a culpar a las mujeres. Ellas no tienen la culpa de nada. Tan solo nos vamos a hacer responsables de todos los rechazos recibidos. ¿ suena a masoquismo?, es el mejor antídoto contra el sufrimiento.
Un abrazo.
